Cómo aplico ingeniería para resolver problemas en un hospital privado
Llevo dos años trabajando de tiempo completo en Médéric Hospital como gerente. Antes de eso, mi mundo era la mecatrónica, los sistemas embebidos y el diseño mecánico. El salto no fue obvio para nadie, incluido yo.
Pero hay algo que nadie te dice cuando entras a operar una empresa del sector salud: los problemas más grandes no son clínicos. Son de proceso. Y para eso, la ingeniería tiene mucho que decir.
Uno de los primeros cuellos de botella que identifiqué fue el flujo de recetas especiales. En México, los medicamentos controlados requieren recetas con folio, verificación, resguardo físico y un proceso de dispensación que, si no está bien estructurado, se convierte en horas perdidas y errores evitables. En Médéric, ese flujo era manual en su totalidad.
Lo que hice fue mapear cada paso del proceso — desde la prescripción médica hasta la entrega al paciente y el registro en farmacia — e identificar dónde se generaban los retrasos y los puntos de falla. A partir de ahí, automaticé la mayor parte del flujo: generación de documentos, validaciones, trazabilidad. Lo que antes tomaba 20-30 minutos por receta, hoy toma una fracción de ese tiempo.
Pero eso fue solo el inicio. Actualmente estoy desarrollando un sistema hospitalario completo para Médéric. No un sistema comprado y adaptado, sino uno construido desde cero para nuestra operación específica. Cubrirá cuentas de pacientes, dispensación de medicamentos, y expediente médico electrónico. Es el proyecto más ambicioso que he emprendido, y también el más cercano a lo que soy: alguien que se mueve entre lo técnico y los negocios para encontrar soluciones que otros no ven.
Si estás en salud, en operaciones, o simplemente te interesa cómo se ve la ingeniería aplicada fuera de la manufactura, con gusto hablamos.
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